Un juicio laboral es el proceso judicial iniciado por trabajadores que, ante la vulneración de alguno de los derechos que los protegen como tal, exigen el debido resarcimiento mediante la sentencia de un juez en el fuero laboral.

Más de dos tercios de las denuncias laborales que los trabajadores llevan adelante en nuestro país se encuadran dentro dos grandes temáticas:

  • Los despidos injustificados
  • Los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales

Sin embargo, hay otra serie de motivos que también ameritan la exigencia de una indemnización, cuya relevancia dentro de la estadísticas de litigiosidad adquieren cada vez mayor peso, año a año. Tal es el caso del:

  1. Maltrato laboral. es una situación de agravio constante sufrida por un trabajador, que puede adoptar diferentes formatos, tales como la violencia física, el acoso laboral o sexual, la discriminación racial o religiosa, etc. Dentro de este concepto genérico se suelen encontrar englobadas problemáticas laborales cada vez más frecuentes, como:
    • Acoso laboral. es un tipo específico de maltrato laboral en la que un empleador utiliza su posición de autoridad para amedrentar y mortificar a un trabajador -en forma sostenida en el tiempo- de tal forma que este no tenga otra opción para resguardar su integridad psicológica más que renunciar a su trabajo.
    • Bullying laboral o Mobbing laboral. a diferencia del acoso laboral, el bullying o mobbing laboral contempla diferentes formas de hostigamiento en el ámbito de trabajo. Puede ejercerse de un empleador a un empleado, en forma inversa o, incluso, entre trabajadores o entre patrones. Para que amerite el reclamo de una justa indemnización debe tener como resultado la extinción -generalmente por despido indirecto- de la relación laboral de un trabajador a causa del hostigamiento psicológico de uno o varios empleadores.
    • Discriminación laboral. es aquella situación de maltrato en la que un empleador establece un trato diferencial con alguno o varios de sus empleados, por razones totalmente ajenas a su desempeño laboral, tales como pueden ser su color de piel, la nacionalidad de origen, el género al que pertenece, la ideología que defiende, el tipo de religión que profesa, entre otras.
  2. Trabajo en negro (o no registrado). Acontece cuando un empleador no registra debidamente a un empleado, impidiéndole acceder a los derechos de los que goza un trabajador en relación de dependencia, tales como: vacaciones pagas, aguinaldo, obra social, jubilación, etc.

Según los principales foros y estudios de abogados, un conflicto laboral en sede judicial dura entre 2 y 3 años, aunque puede extenderse más allá de ese plazo habitual. Las principales cuestiones mencionadas que afectan la celeridad del proceso judicial son la siguientes:

  • La jurisdicción. en algunas jurisdicciones como Capital Federal (o la provincia de Buenos Aires, aunque en menor medida) la dilación suele ser mayor por el efecto combinado de escasez de recursos humanos y aumento constante de expedientes en el fuero del trabajo.
  • El objeto del juicio. por ejemplo, el reclamo por un accidente de trabajo o acoso laboral suele demorar más que una demanda por despido, debido a la mayor cantidad de pruebas que debe reunir el trabajo pericial.
  • El aumento de la litigiosidad laboral. el crecimiento sostenido de los expedientes ingresados a la justicia laboral es otro de los principales motivos de la dilación en un juicio. A modo de ilustración, según datos publicados por la SRT, del 2010 a 2017, el total de juicios por Riesgos del Trabajo en Argentina aumentó un 122,7% (de 53.092 a 118.259 juicios).
  • La cantidad de demandados. naturalmente, los reclamos pluriindividuales tendrán una dilación mayor que los individuales, ya que involucran a más trabajadores en la disputa.
  • Falta de recursos humanos. en las jurisdicciones más grandes (como Capital, Buenos Aires, Córdoba, etc.) es usual la falta de jueces titulares y vocalías, lo que lleva a que las audiencias tarden en ser convocadas o, incluso, pospuestas por varios meses.
  • Posibles apelaciones o impugnaciones. la instancia del juicio laboral ofrece la posibilidad de que las partes puedan acceder a un tribunal en segunda instancia, para que examine la decisión tomada por el juez en primera instancia.
    • Un juicio laboral en la Argentina posee, como máximo, las siguientes etapas:

      1. Presentación del reclamo en la instancia administrativa. Si bien la instancia administrativa (ART, SECLO, SECARAH, SECOSE) es una instancia pre-judicial, el derecho laboral argentino lo convierte en un paso obligatorio para que el trabajador pueda realizar una demanda por siniestro laboral o -en la mayoría de los casos- ante un despido improcedente.
      2. Presentación de la demanda en sede judicial. En esta etapa se presenta en sede judicial la demanda redactada por el estudio de abogados laborales y firmada por el cliente (en el caso de la Capital Federal la presentación se realiza en la Cámara Nacional de Apelaciones). Una vez hecho esto, se le asigna un juzgado el cual, en un plazo de dos días hábiles debe analizar el expediente y expedirlo al fiscal asignado. La contraparte o empleador tiene el derecho a recibir una copia de la demanda y se le da un plazo de 10 días para responder y presentar contrapruebas.
      3. Conciliación judicial obligatoria. El proceso contempla una audiencia de conciliación judicial obligatoria, para concluir el proceso -siempre y cuando las partes acepten- antes de iniciar la etapa de aporte de pruebas.
      4. Aporte de los medios de prueba. La cuarta etapa consiste en el aporte de los medios de prueba. Es una de las más importantes ya que es aquí donde las partes deben corroborar y sustanciar sus posiciones con documentos probatorios. Esto incluye: testimonios, pericias de contabilidad, telegramas laborales entrecruzados, etc.
      5. Sentencia y posible apelación. Una vez que el juez dicte una sentencia, es altamente probable que la parte en desacuerdo apele la decisión. Si esto sucede, el expediente es elevado a una segunda instancia (en Capital Federal, a la Cámara de Apelaciones) para que esta acepte y rechace la sentencia inicial.
      6. Cobro de la indemnización. Si el trabajador gana el juicio, el juzgado es el encargado de determinar el monto de la indemnización y comunicarlo a las partes. Si la contraparte o empleador no realiza el pago fijado por ley, los abogados del trabajador deben solicitar un informe sobre los fondos en las cuentas del empleador y, en caso de ser solvente, establecer un embargo para que éste abone la indemnización adeudada.

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